CURSO DE GUIÓN ONLINE EN VÍDEO

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CURSO DE GUIÓN ONLINE EN VÍDEO. Aprende el oficio de escribir guiones desde cualquier sitio y a cualquier hora.
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domingo, 12 de febrero de 2012

ESCENAS

La explicación de las secuencias como unidad de división intermedia entre los actos y las escenas ha suscitado un corto pero interesante debate con mi amigo cineasta Joaquín Regadera en facebook. Esto me da pie a explicar a qué se debe considerar escena en este juego de nomenclaturas y distingos.

Las escenas son las unidades mínimas de espacio, tiempo y acción en el transcurso de la historia contada desde el guión. Esto significa lo siguiente:

ESPACIO: las escenas terminan cuando hay un corte y el punto de vista del espectador (la cámara) cambia de localización para seguir narrando la historia desde el nuevo emplazamiento. Por ejemplo, pasamos de BAR. INT. DÍA a CALLE BAR. EXT. DÍA. Sólo si no se produce un corte y vemos que la cámara recorre el espacio entre el interior y el exterior del bar no hay cambio de escena. La única escena pasaría a definirse por el encabezado INT-EXT. BAR. DÍA.

TIEMPO: incluso cuando una misma acción transcurre en una localización, si existe un corte que proporciona una elipsis o salto en el tiempo, aunque estemos hablando de minutos, estamos creando una nueva escena y así debe ser reflejado en el guión. Los encabezados de las dos escenas serían exactamente el mismo, BAR. INT. DÍA y BAR. INT. DÍA, si es que estamos siempre dentro del bar.

ACCIÓN: un gran número de escenas de un guión se podría considerar como micro historias en las que alguien quiere conseguir algo y encuentra dificultades para conseguirlo. Es de gran ayuda para el público ubicar cada una de esas acciones en una localización determinada. Por ejemplo, si en el interior del bar el protagonista intenta convencer a su chica de que deben irse de viaje y luego entra el villano y tiene un duelo con él, es deseable que el guionista proporcione una nueva localización al enfrentamiento. La calle. Miles de escenas existen en las que varias acciones ocurren en la misma localización. Esta decisión podría estar justificada por asuntos de producción-menos localizaciones, menos cuesta el rodaje-pero, si no lo está, mi consejo como consultor sería separar las dos acciones en dos espacios.

Al calor del debate de facebook surgió dulce y maliciosamente Ana Belén Baeza, igualmente amiga y cineasta, proponiendo el ejemplo de La soga, de Alfred Hitchcock, como metáfora del batiburrillo conceptual que debatíamos. Esta estupenda película está rodada con un plano secuencia, o escena filmada en continuidad, sin corte entre planos, en la que la cámara se desplaza siguiendo la acción hasta la finalización de dicho plano. En La soga realmente sí existen cortes, como han podido advertir quienes la han visto, por la sencilla razón de que rodar con una cámara de cine tiene la limitación de la longitud de los rollos de película virgen (no mucho más allá de 10 minutos). Hitchcock aprovecha cuando la cámara pasa por la espalda de algún personaje para cortar y cambiar de rollo. Se nota mucho pero es hasta simpático.

Bien, pues la propuesta de Ana Belén es perfecta para ilustrar el asunto: el guión consiste en una sola escena ya que no hay cortes y la cámara viaja allá donde lo hacen los personajes siguiendo la acción en cada momento, aunque especificando en la descripción de escena donde está en cada momento. Un ejemplo de esto último sería: "...Rupert bebe el último trago de su copa y la cámara le sigue hasta la cocina". Estamos indicando el cambio de localización pero no existe un cambio de escena. Sin embargo, sí existen distintas secuencias en la historia (8), al igual que existen actos (3), para lo que no afecta el hecho de que no existan cortes a la hora de rodar. 

sábado, 11 de febrero de 2012

SECUENCIAS, ESAS DESCONOCIDAS

Volviendo al tema de la división de las historias, dejadme que reivindique una cuestión de nomenclatura. Las historias se dividen en actos, los actos en secuencias y éstas en escenas. Se tiende a llamar secuencias a las escenas, especialmente en televisión, creyendo que son la misma cosa. Sin embargo, las escenas son la división máxima en términos de acción, espacio y tiempo. Y las secuencias se componen de escenas.

Como sabéis, las películas se registran-hasta hace bien poco ha sido siempre así-en una cinta de celuloide que normalmente ocupa varios rollos, a razón de unos 450 metros (20 minutos aproximadamente) por rollo en el caso del 35mm. En los orígenes del cine, en las salas no existía una tecnología que permitiera unir todos los rollos de una película y lanzarlos de una vez como actualmente, de manera que se veían forzados a parar la proyección al final de cada rollo para poner uno nuevo y dejar al público esperando hasta el inicio del siguiente rollo. Se observó que en muchas ocasiones la atención del público se veía perjudicada por estos parones, lo que afectaba al interés por el resto de la película. Entonces los directores, para mantener la atención del espectador, pensaron que si cada rollo contenía una parte de la historia que funcionara como una historia con su planteamiento, su nudo y su desenlace y dejara una cuestión abierta al final impulsaría el deseo del espectador a permanecer atento en la sala sin perder el hilo de la historia. Esto quiere decir que cada historia en su conjunto se componía de otras menores con una duración máxima de 20 minutos.

El sistema funcionó y, para bien o para mal, nos hemos acostumbrado a ver las historias para el cine de esta manera: parceladas, divididas en bloques que guardan relación y coherencia con la historia en su conjunto. Actualmente, los largometrajes suelen tener entre 7 y 9 secuencias. El mayor número de películas tiene ocho: dos en el primer acto, cuatro en el segundo y dos en el tercero. Tal es así que no es extraño escuchar a directores antiguos hablar de que tal cosa de la historia ocurre en el segundo rollo (2ª parte del primer acto), por ejemplo.

viernes, 10 de febrero de 2012

LA SALVACIÓN ESTÁ EN EL GUIÓN... TODAVÍA

Reflexionemos. El panorama ha cambiado en la industria audiovisual: EEUU sigue teniendo algo parecido a un monopolio de distribución a nivel mundial; las salas de cine son peor opción que antes para la exhibición porque, ante tanta oferta de ocio, es difícil convocar a tanta gente como antes frente a una pantalla; la ventana de exhibición que es la televisión está fraccionada al máximo, provocando que cada una de ellas tenga un impacto menor y, por consiguiente, menor capacidad de compra.

Hasta ahí, todo normal (perdonadme la ironía). Un nuevo jugador salta a la cancha: internet. La red se postula como una ventana que nos puede hacer llegar a cada una de las personas que componen nuestro nicho de mercado, a cada persona a la que le pueda interesar lo que hacemos de cualquier rincón del mundo -si disfrutan de conexión, claro-. Y, si esto es así, ¿dónde está el problema? En que mucha gente piensa que, como con internet nuestros espectadores pueden ser "todo el mundo", esto va a ser Jauja. Nada más lejos de la realidad: al igual que crece nuestra capacidad de llegar a más gente, aumenta de igual manera-o más-la gente que también quiere ser vista. Que aumenta la competencia, vamos.

Una de las máximas del marketing online viene a decir que producto que no puedas vender ahora mismo como churros si sales a la calle, producto que no vas a vender como churros en internet. Ser distinto, ser más interesante o ser mejor-sea lo que sea lo que quiere decir eso-sigue siendo necesario. Hay que seguir apostando por mejorar, por superarse... afortunadamente. Por otro lado, está la cuestión económica: ni va a ser fácil acceder a los canales de TV que pueden pagar derechos de antena apetitosos, ni al nuevo gobierno parece que le emocione subvencionar a la industria, al menos como lo hacían los anteriores. Esto significa que toca producir diferente, de una manera menos costosa.

¿Afecta todo esto al oficio del guionista? De alguna manera, sí. Hay que tener en cuenta que las rebajas de presupuesto nos impedirán escribir guiones con muchos personajes, muchas localizaciones o efectos técnicamente caros de conseguir. La segunda pregunta es: ¿es peor para el guionista este nuevo escenario? A nivel económico, de remuneración, es probable; a nivel creativo, en absoluto. Tener buenas ideas resultará igual de caro o de barato que antes si el creador tiene talento y se esfuerza. Es más, el éxito del cine dependerá en mayor medida del valor del guión. Y esto no es nada nuevo: existen numerosos ejemplos de películas de muy bajo presupuesto que se han visto en todo el mundo por tener un excelente guión.

Pero, ¿existe realmente una gran diferencia entre esta nueva situación y la anterior? ¿Había antes algún elemento más importante que el guión para el éxito no efímero de una producción? Bajo mi punto de vista, la respuesta a ambas preguntas es NO.