Oigo y leo en mucho sitios que el gran poder de Internet es poder mandar a tomar por saco a los intermediarios: un artista ya no necesitará una distribuidora para exhibir sus obras. Pero lo cierto es que antes tampoco era necesario. Cuando no existía Internet yo aprovechaba cualquier foro, cualquier sala, cualquier medio a mi alcance para castigar a la gente con mis cortos. No era necesaria una distribuidora para ello. Ahora, con Internet, se multiplica la posibilidad de castigar a mucha más gente de muchos más lugares. En ambos casos, mis beneficios de exhibición han sido los mismos: 0€. Paradójicamente, las ocasiones en las que he obtenido retribuciones por mis cortos han sido en festivales y ventas a TV, distribuidora mediante.
Ahora bien, si no hablamos de hacer cine para los amigos, sino de ser profesional, mi impresión es que, como dice Sampedro, el mundo cambia para volver a ser lo mismo. Cuando uno sale a la arena del ciberespacio con su obra, tarda poco menos de unos minutos en advertir que es una gota en el océano. Es cierto que existe la posibilidad de que mi obra la vean en Cochabamba, pero ¿quién le dice a mi público potencial de esa ciudad que mi gota existe? Claro que puedo ponerme a hacer labores de SEO para ganar visibilidad, claro que puedo estar meses entrando en foros y redes para llamar la atención sobre mi obra, y claro que puedo tener suerte (mucha suerte) y conseguir que se viralice. Pero el tiempo y esfuerzo que requiere todo eso es considerable, y si hubiera que ponerlo en valor estaríamos hablando de mucho dinero, probablemente más del que me he gastado en producir la obra.Incluso considerando que eso es posible, puedes hacerlo una vez o dos a lo sumo porque, dedicado a la búsqueda de clientes online, igual ya ni te queda tiempo de crear la siguiente obra. Al final, para poder seguir creando, tienes que delegar la búsqueda de visibilidad en alguien experto en el asunto que entienda de posicionamiento, que sepa qué plataformas de contenidos existen y cómo se puede acceder a ellas. Alguien que te distribuya, vamos. Como la distribución, otro tipo de tareas adyacentes a la creación deberán ser hechas por profesionales del correspondiente ámbito para poder generar un flujo de producción lo suficientemente notable como para poder capitalizar el talento creador. Y, conforme más gente haya añadiendo gotas al océano, más complejo y difícil será obtener visibilidad, y mayor será la importancia de los intermediarios que distribuyen tu obra.
Y así volvemos al mismo escenario que creíamos haber abandonado, en el que la calidad de la historia, de la producción y de la promoción son lo que realmente importa.